Aero. experimental, Artefactos extraños

Boeing YAL-1, un B-747 anti-misiles

Láser montado sobre el B-747

Hace relativamente poco tiempo, en Diciembre de 2011 nos enterábamos de que el proyecto del Airborne Laser (ABL) había sido cancelado. Era un proyecto cuanto menos curioso, pero inviable en los tiempos que corren. La crisis económica aprieta en todos los campos, así que se decidió poner fin a este extraño proyecto, después de unos cuantos ensayos satisfactorios y después de un gasto de más de cinco billones, con b, de dólares.

¿Quién no ha visto alguna vez una película de Star Wars? Esas batallas en el espacio, con las naves de ambos bandos disparando sus cañones láser, o incluso destruyendo planetas enteros como la Estrella de la Muerte, están en el recuerdo de todos. Poniendo el modo friki en OFF, esto de destruir objetivos con un rayo láser decidió llevarlo a la reaidad la US Air Force en 1996, en un proyecto conjunto en el que participaron Boeing, Northrop Grumman y Lockheed Martin. El resultado es un B-747 equipado con un láser capaz de destruir misiles.

Este vehículo, artefacto, arma, o como se quiera llamar, estaba fundamentalmente destinado a evitar ataques enemigos con misiles balísticos. Haciendo una breve síntesis, este tipo de misiles pueden recorrer miles de kilómetros hasta el objetivo. Su vuelo se divide en tres fases: una primera fase de propulsión, una segunda fase de vuelo balístico cuando se agota el combustible (generalmente fuera de la atmósfera), y una última fase de reentrada en la que el misil cae sobre el objetivo.

El Boeing YAL-1 buscaba destruir estos misiles durante la primera fase, es decir, en la fase de ascenso propulsado del misil. Al ser detectada la amenaza, este avión disponía de dos lásers secundarios que servían para fijar el objetivo y calcular posibles perturbaciones en la atmósfera que pudiesen desviar el haz. Una vez fijado el blanco, y calculadas las correcciones atmosféricas, entraba en funcionamiento el láser principal, que se mantenía fijo sobre el blanco durante unos segundos hasta que la energía desprendida era tal que se dañaba la estructura del misil. Así pues, se conseguía que el misil (o lo que quedara de él) quedase inutilizado y cayese directamente en territorio enemigo.

Aquí dejo un vídeo de YouTube en el que se explica (en inglés) con algo más de detalle el funcionamiento de este bicho:

El láser en acción

No está de más decir que lo que se montaba en el morro de este B-747 era un láser químico infrarrojo, en inglés chemical oxygen iodine laser, algo raro de traducir. Como su propio nombre indica, este láser se alimentaba de ciertos compuestos gaseosos, principalmente de oxígeno y yodo. Para alguien que sepa más de química que yo, en Wikipedia hay algo de información sobre este tipo de láser. Lo que quiero decir, es que este proyecto no solo perseguía un objetivo bélico, sino que la construcción de un láser de estas características, capaz de generar un haz de varios megavatios de potencia, y capaz de apuntar a un objetivo a cientos de kilómetros era todo un reto para físicos y químicos, que veían también posibles propósitos industriales en esta tecnología.

Se realizaron varios ensayos con buenos resultados, llegando a destruir blancos a unos 500km de distancia. El siguiente vídeo es de uno de los ensayos, el 11 de febrero de 2010, durante el cual se inutilizaron dos misiles satisfactoriamente, uno de combustible líquido y otro de combustible sólido. En el vídeo no se sabe muy bien qué misil es derribado, ni se sabe muy bien qué se está viendo en cada toma, pero las imágenes térmicas hacen de este un vídeo bastante curioso:

El elevado coste del proyecto ha sido la causa principal de su cierre. Pero también es cierto que llevar este método de combatir misiles a la práctica era muy difícil. Al no conocerse a priori los lugares y los momentos de lanzamiento del enemigo, sería necesario tener varios de estos aviones sobrevolando el territorio enemigo durante largos periodos de tiempo para construir una barrera anti-misiles efectiva. Además del problema del reabastecimiento del combustible, esto supone el reabastecimiento del gas que consume el láser. Hacer una flota de estos aparatos, hoy por hoy, parecía inviable.

Otra foto curiosa que he encontrado es esta de aquí, en la que se muestra un modelo de la montura del láser en un túnel de viento, en el centro de Langley, de la NASA. No he podido encontrar información sobre qué estaban ensayando exactamente, pero todo parece indicar que querían evaluar el efecto cuasado por el láser a velocidades transónicas. Es evidente que colocar semejante bola en el morro de un avión es una patada en la boca a la aerodinámica.

Montura del laser

Ensayo en túnel de viento del láser

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