Accidentes, Aero. experimental

Otro avión estrellado a propósito

Hace unos meses pudimos ver en los telediarios cómo un grupo de ingenieros estrellaban a propósito un B-727 cargado de cámaras y sensores. Los pilotos hicieron despegar el avión y pocos minutos después saltaban en paracaídas antes de que el avión chocase contra el suelo. El objetivo era analizar todos los detalles del impacto y tratar de mejorar la seguridad.

Pero aunque suene raro, no ha sido la primera vez que se hace algo así: otro buen ejemplo tuvo lugar cuando en 1984 la NASA y la FAA (Federal Aviation Administration) estrellaron un B-720 en un proyecto conjunto. El objetivo que perseguían era el mismo: averiguar en qué se podía mejorar la seguridad dentro del avión.

Para ello, llenaron la cabina de dummies (los pobres muñecos que se dedican a sufrir accidentes), pusieron sensores por todas partes y ubicaron varias cámaras en diferentes partes del avión para poder analizar a fondo el impacto. Además, aprovecharon la ocasión para probar un nuevo aditivo del combustible que en teoría debía retardar significativamente la aparición de incendios si por algún casual se rompían los depósitos.

En esta ocasión los pilotos no tuvieron que saltar en paracaídas, sino que el B-720 estaba completamente preparado para poder ser manejado desde tierra a control remoto. Para asegurar un duro accidente, se colocaron en el umbral de la pista unas barreras bien afiladas que tenían como objetivo seccionar las alas y por lo tanto derramar el combustible allí alojado. Además, todo el suelo estaba recubierto de piedras para hacer saltar chispas al contacto con el fuselaje y provocar un incendio.

Momento en que el B-720 impacta contra el suelo.

Momento en que el B-720 impacta contra el suelo.

Ejecución de la maniobra

El experimento se llevó a cabo el 1 de diciembre de 1984. Así pues, el B-720 despegó cargado hasta los topes de combustible, ascendió 700 metros, dio la vuelta e inició el descenso hasta la pista. Como se dice en el vídeo que os dejo después, no había ninguna intención de bajar el tren de aterrizaje.

Todo iba bien hasta que a pocos metros de altura, un ligero movimiento del avión provocó que entrase en balanceo holandés, una pequeña inestabilidad que hizo que el ala izquierda fuera la primera en tocar el terreno. De ahí, el resto de la aeronave se fue al suelo e impactó lateralmente contra las barreras que habían preparado, provocando un estropicio en los motores y en las alas mayor del que habían previsto.

Casi instantáneamente el avión se convirtió en una bola de fuego, demostrando que el combustible con retardante que se estaba ensayando no fue tan efectivo como se esperaba. Tras apagar el incendio y recuperar todos los datos e imágenes disponibles, no obstante, los investigadores determinaron que podrían haber sobrevivido el 75% de los pasajeros, ya que ni el fuego ni el humo entraron en la cabina. Además, gracias a este experimento y otros similares se ha avanzado en el desarrollo de nuevos sistemas de sujeción de asientos o de nuevos materiales con una mayor resistencia al fuego que hacen de los aviones un medio de transporte aún más seguro.

Vídeo resumen del experimento

Si todo lo dicho anteriormente suena interesante, el vídeo es bastante espectacular. Impacta bastante poder ver cómo se estrella un avión y se convierte en una bola de fuego, aunque por suerte sabemos que no había nadie dentro. Mirad el vídeo porque merece la pena.

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