Accidentes

Uranio como contrapeso en aviones

Aunque ya no se utiliza en la fabricación de aviones (o al menos es poco común), el uranio empobrecido ha sido una herramienta muy útil en aeronáutica gracias a su elevada densidad (un 70% más pesado que el plomo), ya que eso permite realizar pequeños ajustes de contrapeso (como la posición del centro de gravedad) ocupando muy poco espacio.

A pesar de que el riesgo de utilizar uranio empobrecido es muy bajo como veremos a continuación, con el paso de los años y tras ciertas polémicas se ha ido optando por otros materiales más caros, pero más seguros. Lo cual no quita que durante muchos años se usara en aviones míticos como el 747 o el DC-10. Personalmente, yo no tenía ni idea del asunto hasta que, por casualidad, descubrí la inquietante historia de un accidente aéreo en Ámsterdam.

B747 de la compañía israelí El Al

Vuelo 1862 de EL AL Israel Airlines

Era el 4 de octubre de 1992, un Boeing 747-200 de carga de la compañía israelí EL AL despegaba de Ámsterdam cuando el soporte del primer motor del ala derecha se rompió debido a un problema de fatiga estructural. El propulsor se desprendió completamente, destrozando los flaps, los slats y varios sistemas hidráulicos. Por si fuera poco, el motor desprendido chocó violentamente contra su motor vecino, haciendo que este saliera disparado también. Habiendo perdido (físicamente) ambos reactores y sin control alguno sobre el ala derecha, el avión estaba condenado. Los pilotos declararon la emergencia y trataron de llevar el avión de vuelta al aeropuerto, pero los daños eran demasiado grandes y rápidamente perdieron el control del aparato. El 747 acabó estrellándose contra un bloque de edificios a las afueras de Ámsterdam. El balance: 43 fallecidos (los cuatro ocupantes más 39 personas en el suelo) y algo más de 20 heridos.

No obstante, la polémica llegaría un año más tarde. Tras el accidente, numerosos heridos, familiares, vecinos e incluso gente que había participado en las tareas de rescate, acudieron al médico con síntomas comunes: insomnio, impotencia, problemas respiratorios, dolores musculares… Según ciertas fuentes, el 67% de los afectados poseía en su organismo micoplasmas (un tipo de bacteria muy particular) y sufrían síntomas propios del síndrome de la Guerra del Golfo (asociado al uso de armas químicas).

Lugar del accidente del B747 de la compañía EL AL (Ámsterdam)

En un primer momento se especuló con que el avion transportaba productos peligrosos a Israel. La información fue rápidamente desmentida, aunque años más tarde se admitió que en la carga había municiones, explosivos y otras sustancias potencialmente peligrosas. Sin embargo, un año después del accidente, la investigación realizó un descubrimiento inquietante: el avión siniestrado llevaba nada más y nada menos que 282kg de uranio empobrecido como contrapeso en la cola.

El uranio empobrecido y sus diferentes usos

El uranio empobrecido es el residuo que se obtiene al enriquecer uranio natural. Mientras que el uranio enriquecido contiene una gran proporción de isótopos radiactivos (y por ello es utilizado en reactores nucleares o en bombas), la radiactividad del uranio empobrecido no se considera peligrosa. Debido a su precio asequible y a su alta densidad (como hemos dicho antes es un 70% más pesado que el plomo) es frecuente su uso como contrapeso en barcos, satélites… o aviones. También es un material muy utilizado en el ámbito militar para fabricar municiones o blindajes.

Aunque el uranio empobrecido es menos peligroso de lo que puede pensar uno, sigue siendo un metal pesado que es tóxico para el cuerpo humano, de la misma forma que lo es el mercurio. No obstante, la inhalación de partículas de uranio empobrecido sí que supone un riesgo radiactivo. Por lo tanto, un avión equilibrado con casi 300kg de uranio no es peligroso en sí, pero en caso de accidente, si dicho material se quemase junto a los restos del aparato, una cantidad peligrosa de polvo de uranio podría desprenderse a la atmósfera. En el accidente de Ámsterdam, se estima que al menos 47kg de uranio se evaporaron como consecuencia de la combustión. Los servicios de emergencias que participaron en el rescate y los vecinos que vivían en el barrio pudieron respirar una cantidad peligrosa de partículas radiactivas. Pese a que es difícil de demostrar, el polvo de uranio se convirtió en el principal sospechoso de los síntomas que presentaban los afectados.

Lockheed L-1011 de la compañía ANA despegando de Osaka en 1993

El antes y el después del accidente

Tras lo ocurrido en Ámsterdam, se supo que Boeing venía utilizando este material desde hacía algún tiempo. De hecho, se estima que las primeras 550 unidades Boeing 747 que se construyeron llevaban hasta 850kg de uranio como contrapeso. Pero no eran los únicos, McDonnell Douglas y Lockheed también lo usaban en cantidades similares en sus aviones comerciales DC-10 y L-1011.

A pesar de que dicho accidente demostró que podría suponer un riesgo en caso de incendio, las autoridades como la FAA (Federal Aviation Administration) no llegaron a prohibir la utilización de uranio empobrecido. Sea como fuere, tanto Boeing como sus competidores pasaron a utilizar otros metales pesados (como el tungsteno) a pesar de su precio bastante más elevado. Lo que está claro es que podemos estar tranquilos, en los aviones de hoy en día ya no nos es posible encontrar uranio escondido en algún compartimento secreto… o eso nos dicen.

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