Accidentes

Gases inertes para evitar explosiones en los depósitos

Hoy vamos a hablar de sistemas de inertaje (no busquéis esta palabra en la RAE), que actualmente se utilizan en casi todos los aviones. Estos sistemas consisten en inyectar gases inertes en los depósitos de combustible con tal de minimizar el riesgo de explosión, ya que el alto contenido en oxígeno de la atmósfera favorece la auto-ignición de los vapores residuales del queroseno. Por desgracia, este fenómeno ha sido descubierto tarde en la historia de la aviación, y no ha sido hasta llegados al siglo XXI cuando se han empezado a implantar estos sistemas. Véamos por qué, y en qué consisten.

El vuelo 800 de Trans World Airlines (TWA)

Era el 17 de julio de 1996, un caluroso día de verano. Del aeropuerto JFK de Nueva York acababa de despegar un Boeing 747 con destino París. Apenas doce minutos después ocurrió una explosión a bordo que partió el avión en dos a la altura del encastre del ala: el morro cayó al océano mientras que el resto del avión, aún con los motores funcionando, voló sin control unos minutos hasta acabar chocando contra el agua. Las 230 personas que iban a bordo fallecieron.

Un Boeing 747 de TWA

Un Boeing 747 de la compañía TWA, desaparecida en 2001

Las causas del accidente no estuvieron claras al principio, se especuló con que hubiese sido una bomba, y los amantes de las teorías de conspiración defienden incluso a día de hoy que unos misiles derribaron el avión. No obstante, la investigación del accidente determinó como causa más probable la auto-ignición del tanque central de combustible.

El queroseno es una sustancia volátil, lo que quiere decir que poco a poco va evaporándose. Por otro lado, conforme el nivel de los depósitos baja, se queda un hueco en el que pueden acumular gases residuales del combustible. Al mezclarse con el oxígeno del aire, una pequeña chispa o simplemente las altas temperaturas pueden provocar que dichos gases se inflamen causando una explosión. Aquel día el depósito central del 747 no estaba lleno, así que había abundantes gases peligrosos en el interior. Era un día caluroso, y la temperatura en la parte baja del avión se vio incrementada por el calor generado por los sistemas de aire acondicionado. Estas condiciones favorecieron aún más la evaporación del queroseno. La investigación no consiguió determinar qué fue lo que causó la chispa, pero lo que es cierto es que el tanque central se inflamó 12 minutos después del despegue, causando la ruptura del fuselaje.

Aquí os dejo una reproducción del accidente, con una música un tanto desagradable desde mi punto de vista:

Otros casos de ignición en los depósitos de combustible

Lo cierto es que el TWA fue el caso más trágico, que marcaría un antes y un después en la historia de la aviación. Pero no ha sido el único accidente en el que los gases residuales de los depósitos han provocado la detonación del tanque central. De hecho, desde 1959, se han resgistrado 18 explosiones por este motivo.

Otro caso similar fue el vuelo 143 de Philippine Airlines, en 1990. Esta vez fue un Boeing 737, también en un día muy caluroso: el avión se encontraba en tierra y los pasajeros embarcando. Puesto que el avión acostumbraba a hacer vuelos cortos, el tanque central no se había rellenado desde hacía más de dos meses, por lo que acumulaba gran cantidad de gases residuales. Propiciado además por el calor generado por el sistema de aire acondicionado, el tanque explotó y el avión se vio envuelto en llamas. Pese a que hubo 8 fallecidos, los otros 112 pasajeros que estaban en el avión consiguieron escapar con vida.

Distribución de los tanques de combustible en un B-707

Distribución de los tanques de combustible en un B-707

Menos suerte tuvieron los del vuelo 214 de Pan Am en 1963. El 707 que había despegado de Puerto Rico se desintegró en el aire debido también a la explosión del tanque central. En esta ocasión no fue el calor lo que provocó la detonación, sino el impacto de un rayo. Si bien los aviones son resistentes a tales descargas eléctricas, el impacto provocó una chispa que desencadenó en la explosión de los gases residuales del depósito de combustible.

La solución: sistemas de intertaje

Tras el accidente del vuelo 800 de TWA, las autoridades aeronáuticas tomaron cartas en el asunto. Pese a que estas explosiones eran muy raras (18 explosiones en 40 años es una cifra diminuta), dictaron que los tanques de centrales (ubicados en la panza del avión) debían ir protegidos contra explosiones. La solución más sencilla resultó ser un sistema capaz de reemplazar los gases residuales dentro de los depósitos por gases inertes de bajo contenido en oxígeno. Hay que tener en cuenta que la concentración de oxígeno en la atmósfera es del 21% aproximadamente, suficiente para provocar una explosión ante una chispa. Para minimizar el riesgo, es necesario bajar la concentración a menos del 12%.

Estos sistemas suelen utilizar una pequeña cantidad de aire sangrado del motor (muchísimo menos que el aire acondicionado). El aire se enfría hasta unos 80 grados centígrados y entra en un sofisticado sistema de tubos y fibras que separan las moléculas de oxígeno, dando como resultado un aire compuesto casi al 100% por nitrógeno. Este aire se considera inerte (al no contener casi oxígeno no puede provocar una explosión), y se inyecta en los depósitos para mantener el nivel de oxígeno dentro de los tanques por debajo del 12%.

Restos recuperados del fuselaje del B747 de TWA

Como curiosidad, el inertaje se realiza únicamente en los tanques centrales. Estos depósitos tienen poca ventilación y se encuentran rodeados de otros sistemas como el aire acondicionado que generan calor, por lo que pueden encontrarse a temperaturas bastante elevadas. Los depósitos de las alas, en cambio, están en un ambiente mucho más frío y no presentan un riesgo de ignición.

Hoy en día los aviones más recientes incorporan sistemas de inertaje para los tanques centrales, pero al tratarse de una normativa en vigor desde hace pocos años, aún quedan cientos de aviones fabricados antes del año 2000 que vuelan sin dicho sistema. Pero tranquilos, que la FAA (Federal Aviation Administration) obliga a las aerolíneas a instalarlo progresivamente en aviones antiguos, fijando como objetivo que a finales de 2017 todas las aeronaves estén equipadas. Mientras tanto otras medidas de seguridad se han impuesto para prevenir explosiones, como limitar la utilización de los sistemas de aire acondicionado en el suelo en días muy calurosos con el fin de que la zona alrededor del tanque central no se sobrecaliente.

Comentarios

2 comentarios en “Gases inertes para evitar explosiones en los depósitos

  1. Buen articulo, deja muy claro el problema de la acumulación de oxígeno en los tanques de combustible.

    Publicado por Jorge Douglas | Viernes, 04/03/2016, 18:28

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